La máquina de café, que consume aunque no sirvas ninguno#
Es el aparato que define a este negocio y el que más se malinterpreta. Una máquina de café profesional no consume cuando haces el café: consume manteniendo la caldera caliente desde que la enciendes hasta que la apagas.
Funciona como un termo: calienta el agua hasta la temperatura de trabajo y luego va reponiendo el calor que pierde. Servir un café es un pico corto; mantener la caldera es un goteo constante de todas las horas de apertura, y ese goteo es el que suma.
La consecuencia práctica es contraintuitiva: una mañana floja consume casi lo mismo que una buena. El café que no sirves no te ahorra apenas nada, porque el gasto ya está hecho al mantener la máquina lista.
De ahí salen las dos únicas palancas reales sobre esta partida: a qué hora se enciende y en qué estado está el aislamiento de la máquina. Ninguna de las dos tiene que ver con la tarifa.
A qué hora encender la máquina, que es donde está el ahorro#
El arranque en frío es el momento de más potencia del día en una cafetería: la máquina calienta toda el agua desde temperatura ambiente. Si además coincide con el horno de tostadas, la vitrina arrancando y las luces, ahí se decide la potencia que vas a contratar todo el año.
Encenderla demasiado pronto es pagar por tenerla lista sin clientes. Encenderla tarde es no poder servir. El punto está en el tiempo real que tarda tu máquina en llegar a temperatura, que el fabricante indica y que casi nadie comprueba: suele ser bastante menos de lo que se cree.
Y hay un detalle de calendario que se olvida: las máquinas que se quedan encendidas toda la noche «para no esperar por la mañana». Eso son ocho o diez horas manteniendo caliente una caldera en un local vacío, todos los días del año.
Una cafetería trabaja cuando la luz es barata, y un bar no#
Esta es la diferencia de fondo con un bar, y no está en la carta: está en el reloj.
Los periodos los fija la Circular 3/2020 de la CNMC, consultada el 8 de septiembre de 2026. De lunes a viernes: valle de 0 a 8, llano de 8 a 10, de 14 a 18 y de 22 a 24, y punta de 10 a 14 y de 18 a 22.
Una cafetería que abre a las siete y hace el grueso del negocio con los desayunos está trabajando en valle y en llano. Un bar que vive de las comidas y de las cenas trabaja de lleno en las dos puntas. Con los peajes y cargos vigentes desde el 1 de enero de 2026, la parte regulada cuesta 29,6 veces más en punta que en valle.
Eso convierte a la cafetería en uno de los negocios de hostelería mejor colocados frente a una tarifa con discriminación horaria. Si tu contrato es de precio único todo el día, esa ventaja no se te está pagando.
El razonamiento completo, con el bar como caso contrario, está en cuánto gasta de luz un bar.
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La vitrina y el frío, que aquí es menos de lo que parece#
Una cafetería tiene frío, pero mucho menos que un bar y muchísimo menos que una tienda de alimentación: una vitrina de bollería, un refrigerador de bebidas y poco más. Sin cámara de despiece ni arcones grandes.
Aun así conviene saber que esas vitrinas llevan etiqueta energética europea. El Reglamento (UE) 2019/2018, consultado el 8 de septiembre de 2026, obliga a etiquetar con la escala A-G los aparatos de refrigeración con función de venta directa, que es exactamente lo que son.
Es el dato que decide cuando toque reponer una, y no el precio de compra: ese mueble va a estar enchufado todas las horas de todos los días durante años.
Cuánta potencia obliga a prever el REBT en una cafetería#
El suelo de la instalación lo pone el Reglamento Electrotécnico de Baja Tensión, ITC-BT-10 apartado 3.3, consultado el 8 de septiembre de 2026: 100 vatios por metro cuadrado y planta, con un mínimo de 3.450 vatios.
| Superficie | Previsión | Qué manda |
|---|---|---|
| 30 m² | 3,45 kW | manda el mínimo del local |
| 40 m² | 4,00 kW | manda la superficie |
| 60 m² | 6,00 kW | manda la superficie |
| 80 m² | 8,00 kW | manda la superficie |
| 120 m² | 12,00 kW | manda la superficie |
Una cafetería suele ser un local pequeño con aparatos de potencia alta, así que es de los negocios donde la previsión por metros se queda más corta. La máquina de café, el horno de tostadas y el molinillo caben en veinte metros cuadrados y piden mucho más de lo que esa superficie sugiere.
La potencia contratada, decidida en quince minutos del día#
En una cafetería el término de potencia lo fija el arranque de la mañana, y solo ese momento. El resto del día el local va muy por debajo.
Eso hace que sea uno de los negocios donde más se puede ganar escalonando arranques: encender la máquina, esperar a que llegue a temperatura y solo entonces poner el horno. No cuesta nada, es una rutina, y baja el escalón que se paga los doce meses.
Con contador telegestionado tienes los máximos reales cuarto a cuarto, y ahí se ve el pico de la mañana con toda claridad. El cálculo, en la calculadora de potencia contratada; cómo pedir la curva, en la guía de distribuidoras.
Cafetería o bar: la misma barra y dos facturas distintas#
Si tu local hace las dos cosas, y muchos las hacen, conviene saber qué parte pesa en cada sitio.
| Concepto | Cafetería | Bar |
|---|---|---|
| Máquina de café | La partida principal | Importante, pero no manda |
| Frío | Vitrina y bebidas | Cámaras y botellero |
| Cocina | Tostadas y poco más | Fuegos, plancha, campana |
| Horario fuerte | Mañana: valle y llano | Comidas y cenas: punta |
| Qué tarifa le conviene | Con discriminación horaria | Buen precio en punta |
Si tu local hace las dos cosas, manda la cocina. En cuanto entran fuegos y campana extractora, el perfil se parece más al de un bar que al de una cafetería, y la tarifa hay que elegirla por eso.
El aislamiento de la caldera, que nadie mira y se paga todos los días#
Si el gasto de la máquina está en mantener la caldera caliente, entonces el gasto real está en el calor que se escapa. Y eso depende del aislamiento, no de cómo hagas el café.
Una caldera bien aislada pierde poco y el calentador entra pocas veces. Una con el aislamiento degradado, o una máquina antigua que nunca lo tuvo bien, obliga al calentador a entrar continuamente. El consumo puede cambiar de forma notable entre dos máquinas que hacen exactamente el mismo café.
Cómo se comprueba sin instrumentos: toca la carcasa después de una hora sin servir nada. Si está caliente al tacto por fuera, ese calor lo estás pagando y no está en el agua. Es tan poco científico como quieras, y sirve para decidir si merece la pena que alguien lo mire.
La otra pérdida silenciosa es el grupo y el portafiltros: en muchas máquinas se mantienen calientes de forma permanente. Es necesario para la calidad del café, así que aquí no hay ahorro que buscar, solo que saberlo evita perseguir un fantasma.
Antes de cambiar de compañía por una factura alta, esta comprobación cuesta cinco minutos y actúa sobre la mayor partida del local.
El rótulo luminoso y la terraza, dos consumos de fuera#
Dos partidas que no están dentro del local y que aparecen igual en la factura.
El rótulo suele quedarse encendido toda la noche por costumbre. Diez horas diarias los 365 días del año son muchas horas, y desde noviembre de 2023 tampoco hay ninguna obligación legal que te diga cuándo apagarlo: es decisión tuya. El caso extremo es la cruz de una farmacia, que además cumple una función de señalización. El detalle de esa norma y de su caducidad está contado en cuánto gasta de luz una tienda.
La terraza, si la tienes con estufas eléctricas, es otra historia: son resistencias de potencia alta calentando al aire libre. Es el consumo menos eficiente que puede tener un local, porque buena parte del calor se va. Existe y hay negocios que lo necesitan; lo que no conviene es que sorprenda en la factura de enero.
Las estufas de terraza además tiran del mismo escalón de potencia que la máquina de café, y en invierno pueden coincidir con el arranque de la mañana. Si tu pico de potencia sube solo en los meses fríos, mira ahí.
Lo que gasta una cafetería con la persiana bajada#
La comprobación de siempre, y aquí tiene una respuesta muy concreta. Mira el consumo de una noche cerrada. Todo lo que marque el contador es frío, rótulo y espera.
Si ese número es alto para un local pequeño, casi siempre hay una de estas tres cosas: la máquina de café se queda encendida, la vitrina está en mal estado, o el rótulo luminoso pasa la noche encendido.
Las tres se arreglan sin gastar un euro, y las tres se pagan todos los días del año. Es el dinero más fácil de recuperar de toda la factura.
Qué mirar en la factura de luz de una cafetería#
- El reparto por periodos. Si tu negocio es de mañana y tu consumo no aparece sobre todo en llano y valle, la tarifa no encaja con tu horario.
- El máximo de potencia y a qué hora se produce. Casi siempre es el arranque; si es otro momento, hay algo que revisar.
- La línea de reactiva, si existe: el motor del molinillo y el de la vitrina la generan.
- El consumo de una noche cerrada, que es tu suelo.
- Los servicios añadidos que se cobran cada mes y no se usan.
Si el problema resulta ser el contrato y no el consumo, las opciones están en luz para negocios, con todos los conceptos y no solo una promoción.
