La nevera de medicamentos, que no admite un fallo#
Una farmacia consume poco. Es un local pequeño, sin cocina, sin maquinaria y con un frío muy reducido. Pero ese frío tiene una exigencia que no tiene ningún otro comercio de la calle: no puede fallar.
La condición no es una recomendación del sector: está en la ficha técnica autorizada de cada medicamento. La de Lantus, por ejemplo, publicada por la Agencia Española de Medicamentos en CIMA y consultada el 8 de septiembre de 2026, dice en su apartado 6.4: «Conservar en nevera (entre 2 ºC y 8 ºC). No congelar ni colocar cerca del compartimento del congelador o de un acumulador de frío».
Dos grados de margen por abajo y ocho por arriba. Por debajo se congela y el producto se pierde; por encima, se sale de sus condiciones autorizadas. Y el valor de lo que hay dentro de esa nevera no tiene nada que ver con lo que cuesta mantenerla encendida.
De ahí sale la conclusión que ordena esta página: en una farmacia, ahorrar electricidad y proteger el stock no son el mismo objetivo, y cuando chocan, gana el stock.
Qué pasa si se va la luz, la pregunta que solo se hace aquí#
Ningún otro negocio de esta serie tiene que responderla en serio. Un bar pierde una noche de servicio; una farmacia puede perder el contenido de su nevera.
Lo primero, y es tranquilizador: una nevera cerrada aguanta bastante. La masa fría de dentro tarda en subir si nadie abre la puerta. En un corte corto, la mejor medida es no abrirla.
Lo segundo, y aquí hay que ser preciso porque se vende mucho humo: un SAI pequeño no mantiene un compresor. Está pensado para equipos electrónicos, y el arranque de un motor de frío pide mucho más de lo que da. Lo que sí puede mantener un SAI es el registrador de temperatura y la alarma, que es lo que te permite demostrar después qué pasó.
Mantener el frío durante un corte largo exige un grupo electrógeno o una batería dimensionada para arranque de motor, y eso ya es una inversión con su propia cuenta. Antes de plantearla, conviene saber cuántos cortes hay de verdad en tu suministro: la distribuidora tiene ese dato y se le puede pedir, como explica la guía de distribuidoras.
Qué hacer si se ha ido la luz: el orden importa#
Es la situación que toda farmacia teme y en la que se toman peor las decisiones, porque se toman con prisa. El orden correcto es casi el contrario del instinto.
- No abras la nevera. Cada apertura tira el aire frío y acelera la subida de temperatura. Mientras dure el corte, la puerta cerrada es la mejor medida disponible.
- Anota la hora exacta en que se fue la luz. Es el dato que después permite reconstruir cuánto tiempo estuvo el producto fuera de condiciones.
- Consulta el registrador cuando vuelva la corriente: temperatura máxima alcanzada y durante cuánto tiempo. Sin ese dato, todo lo demás son suposiciones.
- Compara con la ficha técnica de los productos afectados, que es donde están sus condiciones autorizadas, no con una regla general.
- Documenta el episodio, con horas y temperaturas, aunque el producto resulte estar bien.
Lo que no hay que hacer es decidir de memoria. «Fueron solo veinte minutos» no es un dato si nadie miró el reloj, y la diferencia entre veinte minutos y dos horas puede ser la diferencia entre seguir vendiendo un producto y no poder hacerlo.
Y una comprobación previa que vale más que todo lo anterior: saber si tu alarma avisa a alguien fuera del horario. Un corte a las tres de la mañana con la alarma sonando en un local vacío no sirve de nada.
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El registro de temperatura, que consume nada y vale mucho#
Un registrador continuo de temperatura consume una fracción irrelevante de la factura y es lo único que convierte «creo que estuvo bien» en un dato. Registra, avisa cuando se sale de rango y deja constancia.
Es también lo que separa dos situaciones muy distintas después de un corte de luz: saber a qué temperatura llegó la nevera y durante cuánto tiempo, o no saberlo. En el segundo caso, la decisión sobre el producto se toma a ciegas.
En términos de consumo eléctrico, esto no es una partida: es el aparato más barato de tener encendido de todo el local. Pasa lo mismo con el equipo de rayos de una clínica dental: mucha potencia y consumo despreciable. Se menciona aquí porque en una farmacia la conversación sobre el frío no es de kWh, es de garantía.
La cruz luminosa, que está encendida cuando no hay nadie#
Es el consumo más característico del sector y el que más horas suma: una cruz de farmacia está encendida muchas más horas de las que la farmacia está abierta, porque sirve de señalización.
Como con cualquier rótulo, la cuenta se hace en tres pasos: vatios del equipo, horas encendido y precio del kWh. Y como es un consumo nocturno, cae en las franjas baratas, lo que suaviza el resultado pero no lo elimina: son todas las noches del año.
Desde noviembre de 2023 no hay obligación estatal de apagar los rótulos a las 22 horas, así que es decisión tuya, con el matiz de las ordenanzas municipales. El detalle de esa norma y de su caducidad está en cuánto gasta de luz una tienda.
El cálculo paso a paso, con el ejemplo de un escaparate, está en esa misma guía y sirve igual para una cruz.
Las guardias, el consumo nocturno que no tiene ningún otro comercio#
Una farmacia de guardia está abierta, iluminada y climatizada cuando toda la calle está cerrada. Es el único comercio de barrio con consumo nocturno real y programado.
La buena noticia es que esas horas caen en valle. Los periodos los fija la Circular 3/2020 de la CNMC, consultada el 8 de septiembre de 2026: de 0 a 8 de lunes a viernes, y las 24 horas los sábados, domingos y festivos nacionales. Con los peajes y cargos vigentes desde el 1 de enero de 2026, la parte regulada cuesta 29,6 veces más en punta que en valle.
Es decir: las guardias son las horas más baratas del año en términos de peaje. Lo que sí conviene revisar es si esa apertura nocturna te sube el máximo de potencia en algún periodo, porque eso se paga los doce meses.
Cuánta potencia obliga a prever el REBT en una farmacia#
El suelo de la instalación lo pone el Reglamento Electrotécnico de Baja Tensión, ITC-BT-10 apartado 3.3, consultado el 8 de septiembre de 2026: 100 vatios por metro cuadrado y planta, con un mínimo de 3.450 vatios.
| Superficie | Previsión | Qué manda |
|---|---|---|
| 30 m² | 3,45 kW | manda el mínimo del local |
| 40 m² | 4,00 kW | manda la superficie |
| 60 m² | 6,00 kW | manda la superficie |
| 80 m² | 8,00 kW | manda la superficie |
| 120 m² | 12,00 kW | manda la superficie |
En una farmacia esta previsión va sobrada, como en la frutería: pocos aparatos y ninguno de potencia alta. La excepción es la farmacia con robot dispensador, que añade un motor y algo de consumo continuo, aunque menos del que la gente supone.
La potencia contratada, con un matiz importante#
Como el consumo es bajo, la parte fija pesa mucho en el recibo, igual que en una frutería. Bajar el escalón contratado es la medida que más se nota.
Pero aquí hay un matiz que no aplica a los otros negocios: ajustar la potencia al límite significa que un arranque simultáneo puede hacer saltar el interruptor. En un comercio normal eso es una molestia. En una farmacia, es la nevera parándose sin que nadie esté delante.
La recomendación honesta es dejar margen, y no apurar el ajuste hasta el último escalón. Se paga un poco más al mes a cambio de que el frío no dependa de una coincidencia.
El cálculo, con los máximos reales del contador, en la calculadora de potencia contratada.
Lo que gasta una farmacia con la persiana bajada#
La comprobación de siempre, y aquí es muy informativa. El consumo de una noche cerrada es la nevera, la cruz y la alarma. Nada más.
Si ese número es alto para un local pequeño, casi siempre es la cruz o un equipo de frío en mal estado. Y si tienes varias neveras, ahí se ve cuánto cuesta cada una sin necesidad de medir por separado: enciende y apaga en noches distintas y compara.
Multiplicado por 365, ese consumo nocturno es tu suelo. En una farmacia suele ser un porcentaje del total mucho mayor que en cualquier otro comercio, porque el consumo diurno es pequeño.
Qué mirar en la factura de luz de una farmacia#
- Qué porcentaje es potencia y qué porcentaje es energía. Con consumo bajo, la parte fija manda.
- Los máximos reales frente a lo contratado, dejando margen a propósito por lo de la nevera.
- El consumo nocturno, que en una farmacia es la mejor señal del estado del frío.
- Los días facturados: un periodo de 35 días no se compara con uno de 28.
- Los servicios añadidos, que en recibos pequeños pesan mucho en porcentaje.
Y una revisión que no es de la factura: que el registrador de temperatura funcione y que la alarma avise a alguien. Es lo más barato del local y lo único que protege lo más caro.
Si el problema resulta ser el contrato, las opciones están en luz para negocios, con todos los conceptos.
