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Negocios

Cuánto gasta de luz un supermercado en 2026

En un supermercado la pregunta no es cuánto gasta la luz, sino cuánto gasta el frío. Funciona todo el año y no se apaga nunca, y desde 2021 sus murales llevan etiqueta energética europea.

9 min de lectura·Revisado por Roger Martin·Actualizado el 8 de septiembre de 2026
Índice del artículo
  1. El frío es el negocio
  2. La etiqueta que nadie mira
  3. El mínimo legal
  4. Murales con puerta o sin ella
  5. El calor que se tira
  6. Lo que exige la ley
  7. La potencia y los seis periodos
  8. El horario no ayuda
  9. La energía reactiva
  10. No es lo mismo el tamaño
  11. Lo que gasta cerrado
  12. Qué mirar en tu factura
Pasillo de un supermercado con murales de refrigeración y congeladores
En una tienda de alimentación el frío funciona las 8.760 horas del año.

Cuánto gasta de luz un supermercado, en una línea

No hay estadística oficial por sector, pero en un supermercado la pregunta no es cuánto gasta la luz: es cuánto gasta el frío, que funciona las 8.760 horas del año y no se puede apagar porque dentro está la mercancía.

Lo que sí cambia la factura es el estado de esos equipos y si tienen puertas. El ecodiseño europeo les puso un suelo de eficiencia, aplicable desde marzo de 2021.

Cuánto gasta de luz un supermercado, y por qué manda el frío

  • En un supermercado, el frío no es un gasto: es el negocio
  • Los murales llevan etiqueta energética europea desde 2021
  • Qué se puede vender hoy: el mínimo legal se endureció en 2023
  • Murales abiertos o con puerta: la decisión que más pesa
  • El calor que tira el frío, y que se puede aprovechar

En un supermercado, el frío no es un gasto: es el negocio#

Un bar puede apagar la cafetera y una tienda puede bajar el aire. Un supermercado no puede apagar el frío, porque en el frío está la mercancía. Es la única partida del local que no admite la pregunta de si se puede recortar.

Y funciona las 8.760 horas del año: de noche, los domingos y en agosto. Un mural no descansa. Por eso, aunque su potencia instantánea no impresione, su consumo anual se lleva la mayor parte del recibo.

La consecuencia es que en un supermercado el ahorro no está en usar menos, está en usar mejor: en el estado de los equipos, en si tienen puertas, en el mantenimiento y en el contrato que paga esos kWh. Las cuatro cosas se pueden mirar sin cerrar un solo día.

Esto vale para una tienda con congelados. Una frutería no congela nada, y por eso es la tienda de alimentación que menos gasta: su frío trabaja contra una diferencia de temperatura mucho menor.

La iluminación es la segunda partida, y tiene un matiz propio: en alimentación la luz también vende, y además parte del calor que emite acaba pagándolo el frío, que tiene que sacarlo de la sala.

Los murales llevan etiqueta energética europea desde 2021#

Este es el dato que casi nadie usa, y está en un reglamento europeo desde hace años. Los muebles de frío de un supermercado tienen etiqueta energética A-G, igual que una nevera doméstica.

Lo establece el Reglamento (UE) 2019/2018, consultado el 8 de septiembre de 2026, que obliga a etiquetar los «armarios de refrigeración (congeladores o frigoríficos) para supermercados, refrigeradores de bebidas y pequeños congeladores de helados». Es aplicable desde el 1 de marzo de 2021.

La clase sale del índice de eficiencia energética, el IEE, que compara el consumo del aparato con una referencia. Cuanto más bajo, mejor: la clase A corresponde a un IEE por debajo de 10, la B entre 10 y 20, la C entre 20 y 35, y la G a partir de 80.

Que la escala llegue hasta 80 y más dice mucho: entre un mural de clase alta y uno de clase baja no hay un porcentaje de diferencia, hay varias veces. Y ese equipo va a estar encendido todas las horas del año durante diez o quince años.

Si vas a reponer un mueble, la etiqueta es el dato que decide, no el precio de compra. Es exactamente el mismo razonamiento que con una nevera doméstica, contado en cuánto consume una nevera, pero con un aparato que consume mucho más y dura mucho más.

Junto al etiquetado va el ecodiseño, que es lo que fija el suelo. El Reglamento (UE) 2019/2024, consultado el 8 de septiembre de 2026, regula los aparatos de refrigeración con función de venta directa: murales y congeladores de supermercado, expendedoras refrigeradas, refrigeradores de bebidas y vitrinas de helados.

Es aplicable desde el 1 de marzo de 2021, y su exigencia de índice de eficiencia se endureció en septiembre de 2023. También obliga a que haya recambios disponibles durante ocho años, que en un equipo que trabaja sin parar no es un detalle menor.

Cuidado con la lectura de esto: el reglamento se aplica a los aparatos que se ponen en el mercado, no a los que ya están instalados. Nadie te va a obligar a cambiar el mural que tienes. Lo que sí significa es que el que compres hoy es bastante mejor que el que compraste en 2019, y que la diferencia se paga sola en la factura.

El reglamento deja fuera los minibares y los conservadores de vino, y también los equipos profesionales de conservación, que van por otra norma. Si tienes cámara de despiece o de obrador, esa no entra aquí.

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Murales abiertos o con puerta: la decisión que más pesa#

Es la pregunta clásica del sector y tiene una respuesta física clara: un mural abierto está enfriando el pasillo. La cortina de aire frío que lo cierra funciona, pero no es una puerta: parte de ese frío se cae al suelo y se sustituye continuamente.

Poner puertas reduce el consumo del propio mueble y además quita trabajo a la climatización de la sala, porque deja de tener que compensar el frío que se escapa a los pasillos. Son dos ahorros, no uno, y el segundo casi nunca se cuenta.

La objeción comercial es real y hay que decirla: la puerta es una barrera entre el cliente y el producto. Esa es una decisión de negocio, no de ingeniería, y depende de la sección: no es lo mismo el mural de bebidas que el de leche.

Lo que no admite discusión es la cuenta: cada hora del año, un mural sin puerta trabaja más que uno con puerta para mantener la misma temperatura.

El calor que tira el frío, y que se puede aprovechar#

Un equipo de frío no destruye calor: lo mueve. Todo el que saca de los murales lo suelta por el condensador, normalmente a la calle o al techo. En una tienda de alimentación eso es una cantidad de calor considerable, gratis y desperdiciada.

La recuperación de calor lo aprovecha para el agua caliente o para la calefacción de la sala. No es una obra pequeña y solo compensa a partir de cierto tamaño, pero es la mejora que más cambia el consumo total de una tienda que ya tiene el frío bien puesto.

Y hay una versión de esto que no cuesta nada: comprobar dónde está el condensador y si respira. Un condensador sucio, tapado por cajas o dando a un patio sin ventilación obliga al compresor a trabajar más para el mismo frío, todo el año.

Cuánta potencia obliga a prever el REBT en una tienda de alimentación#

El suelo de la instalación lo pone el Reglamento Electrotécnico de Baja Tensión, ITC-BT-10 apartado 3.3, consultado el 8 de septiembre de 2026: 100 vatios por metro cuadrado y planta, con un mínimo de 3.450 vatios.

Previsión de carga que exige el REBT a un local comercial, ITC-BT-10 apartado 3.3
SuperficiePrevisiónQué manda
30 m²3,45 kWmanda el mínimo del local
40 m²4,00 kWmanda la superficie
60 m²6,00 kWmanda la superficie
80 m²8,00 kWmanda la superficie
120 m²12,00 kWmanda la superficie

En un supermercado esta previsión se queda corta con frecuencia, porque el frío suma mucha potencia sobre pocos metros de sala. Es habitual que un local de alimentación pase de los 15 kW y salga por tanto de la tarifa 2.0 TD, con lo que entra en la 3.0 TD y en sus seis periodos.

La potencia contratada, con seis periodos en vez de tres#

Pasar de 15 kW cambia las reglas: la tarifa 3.0 TD tiene seis periodos de potencia en vez de dos, y se puede contratar una potencia distinta en cada uno. Es más trabajo y también más margen para ajustar.

Y trae el otro concepto que aparece en las facturas de alimentación: los excesos de potencia. Cuando el máximo supera lo contratado, se factura aparte, y en un supermercado los picos vienen del arranque simultáneo de compresores, no de las cajas.

La forma seria de ajustarlo es con los máximos reales del contador, periodo a periodo. Están en la curva que da tu distribuidora, y el cálculo se hace en la calculadora de potencia contratada. Qué son exactamente los excesos, en su propia guía.

Por qué a un supermercado no le sirve mover el consumo#

Aquí está la diferencia con los otros negocios de la calle. Una panadería amasa de madrugada y gana con una tarifa que premie el valle. Un gimnasio puede mover su acumulador. Un supermercado no puede mover nada: el frío consume a todas horas por definición.

Los periodos los fija la Circular 3/2020 de la CNMC, consultada el 8 de septiembre de 2026, y con los peajes y cargos vigentes desde el 1 de enero de 2026 la parte regulada cuesta 29,6 veces más en punta que en valle. Pero esa diferencia solo la aprovecha quien puede elegir cuándo consume.

A un supermercado le interesa el precio medio, no la franja. Es el negocio que menos gana con una tarifa de discriminación horaria agresiva y el que más gana con un buen término de energía plano y una potencia bien ajustada.

La energía reactiva de los compresores#

Cada equipo de frío lleva un compresor, y un compresor es un motor. En una tienda de alimentación hay varios funcionando de forma continua, así que la reactiva es casi segura si no está corregida.

Si supera el umbral, la distribuidora la factura aparte. Se corrige con una batería de condensadores, y con esta cantidad de motores en marcha permanente suele amortizarse rápido. Qué es y cómo se calcula, en la guía de energía reactiva.

Una tienda de barrio y un súper de 800 metros no se comparan#

Bajo la misma palabra caben cosas muy distintas, y por eso las cifras que circulan no sirven. Lo que cambia no es solo la escala: cambia la tarifa, cambia la normativa aplicable y cambian las palancas.

  • La tienda de alimentación de barrio. Suele quedarse por debajo de los 15 kW, con lo que sigue en 2.0 TD y sus tres periodos. Dos o tres murales y un arcón.
  • El supermercado mediano. Pasa a 3.0 TD, con seis periodos de potencia y excesos facturables. Aquí empieza a compensar el ajuste fino de la potencia.
  • La superficie grande con obrador y cámaras. Ya no es solo frío comercial: hay cámaras de conservación profesional, que van por otra norma de ecodiseño, y muchas veces climatización centralizada.

El salto de 2.0 TD a 3.0 TD es el que más cambia la factura, y no siempre a peor: con seis periodos hay más margen de ajuste, pero también más formas de contratar mal. Antes de comparar tu recibo con el de otra tienda, mira en cuál de los tres estás.

Lo que gasta un supermercado con la persiana bajada#

Es la comprobación más barata que existe y en alimentación es especialmente reveladora. Mira el consumo de una noche o de un domingo cerrado. Ahí no hay clientes, ni cajas, ni casi iluminación: lo que marca el contador es frío.

Ese número es la mejor medida del estado de tus equipos que vas a conseguir sin contratar a nadie. Y sirve para lo que de verdad importa: compararlo contigo mismo dentro de seis meses. Si sube sin que hayas añadido un mueble, algo se ha degradado.

Las causas habituales de esa subida son tres y ninguna es la tarifa: juntas de puerta vencidas, condensador sucio o tapado, y falta de gas refrigerante. Las tres se arreglan con mantenimiento y las tres se pagan solas.

Multiplicado por los días del año, ese consumo nocturno es tu suelo. Si se parece demasiado al consumo total, el problema no está en el horario comercial: está en las máquinas.

Qué mirar en la factura de luz de un supermercado#

  1. La etiqueta energética de tus murales. No está en la factura, pero explica buena parte de ella. Es lo primero que hay que mirar antes de reponer nada.
  2. Los máximos de potencia por periodo y si hay excesos facturados.
  3. La línea de reactiva, que aquí aparece casi siempre.
  4. El consumo de un día cerrado. Es frío puro, y es la mejor medida del estado de tus equipos.
  5. El reparto entre punta, llano y valle, para comprobar que no estás pagando una tarifa pensada para mover consumo que tú no puedes mover.

Y una revisión que no es eléctrica y ahorra electricidad: las juntas de las puertas, los condensadores limpios y las cortinas de noche. Es mantenimiento, y actúa sobre la partida más grande del local.

Si al mirarlo el problema resulta ser el contrato, las opciones están en luz para negocios, con todos los conceptos.

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En una tienda de alimentación, el frío no es un gasto: es el negocio. Funciona las 8.760 horas del año y no se puede apagar para ahorrar. Lo que sí se puede es mirar en qué estado está y qué tarifa lo paga.

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Cómo hemos hecho esta guía

Los requisitos de eficiencia y el etiquetado de los muebles de frío comercial proceden de los Reglamentos (UE) 2019/2024, de ecodiseño, y 2019/2018, de etiquetado energético de aparatos de refrigeración con función de venta directa, consultados en EUR-Lex el 8 de septiembre de 2026. La previsión de carga procede del RD 842/2002, ITC-BT-10, y los periodos horarios de la Circular 3/2020 de la CNMC. No existe un dato oficial de consumo por sector de actividad.

Fuentes

  1. Reglamento (UE) 2019/2024 · ecodiseño de frío comercialConsultado el 08/09/2026. Regula los aparatos de refrigeración con función de venta directa: murales y congeladores de supermercado, expendedoras refrigeradas y refrigeradores de bebidas. Aplicable desde el 1 de marzo de 2021, con un índice de eficiencia energética máximo que se endureció en septiembre de 2023.
  2. Reglamento (UE) 2019/2018 · etiquetado energéticoConsultado el 08/09/2026. Obliga a etiquetar con la escala A-G los armarios de refrigeración para supermercados, los refrigeradores de bebidas y los pequeños congeladores de helados. Aplicable desde el 1 de marzo de 2021.
  3. RD 842/2002 · REBT, ITC-BT-10, apartado 3.3Consultado el 08/09/2026. Previsión de carga de un local: 100 W por metro cuadrado y planta, con un mínimo de 3.450 W.

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Preguntas

Preguntas Frecuentes (FAQs)

¿Cuánto gasta de luz un supermercado al mes?

No hay dato oficial por sector. Depende sobre todo de cuántos metros de mural tengas, de si llevan puerta y de la clase energética de los equipos. El frío se lleva la mayor parte del recibo en casi cualquier tienda de alimentación.

¿Los murales de supermercado tienen etiqueta energética?

Sí, con la escala A-G, desde el 1 de marzo de 2021. Lo obliga el Reglamento (UE) 2019/2018 para los armarios de refrigeración de supermercado, los refrigeradores de bebidas y los pequeños congeladores de helados.

¿Es obligatorio cambiar los murales antiguos?

No. El ecodiseño del Reglamento (UE) 2019/2024 se aplica a los aparatos que se ponen en el mercado, no a los ya instalados. Lo que cambia es que el que compres hoy es bastante mejor que uno de 2019, y esa diferencia se paga sola.

¿Merece la pena poner puertas en los murales?

En consumo, siempre: un mural abierto enfría el pasillo y obliga además a la climatización a compensarlo. Son dos ahorros. La objeción es comercial, porque la puerta es una barrera entre el cliente y el producto, y esa decisión depende de la sección.

¿Qué tarifa le conviene a un supermercado?

Una con buen precio medio, no una que premie una franja. El frío consume a todas horas y no se puede desplazar, así que la discriminación horaria agresiva le sirve poco. Lo que sí ahorra es ajustar bien la potencia.

¿Por qué me facturan excesos de potencia?

Porque el máximo registrado supera el contratado en algún periodo. En alimentación suele venir del arranque simultáneo de varios compresores, no de las cajas ni de la iluminación.

¿Se puede aprovechar el calor que tiran las máquinas de frío?

Sí, con recuperación de calor para agua caliente o calefacción de la sala. Es una obra y solo compensa a partir de cierto tamaño. Lo que no cuesta nada es comprobar que el condensador está limpio y ventilado.

¿Qué hay que mirar en la factura de luz de un supermercado?

Antes que la factura, la etiqueta energética de los murales: no está en el recibo pero explica buena parte de él. En la factura, los máximos de potencia por periodo, si hay excesos facturados y la línea de reactiva.