La frase que conviene tener guardada
Está en el artículo 31 del Real Decreto 88/2026, y nombra el caso con todas las letras.
El cambio se hace «sin más trámites» y «en ningún caso y, en particular en los contratos de arrendamiento de inmuebles, se entenderá como solicitud de baja y posterior tramitación de alta».
La diferencia en euros es grande: un alta de verdad conlleva derechos de acceso, de extensión y de enganche. Un cambio de titular, no.
Y el apartado siguiente remata: la comercializadora «no percibirá cantidad alguna por la expedición de los nuevos contratos que se deriven de estos cambios».