El calendario de la norma no es el de tu actividad
Una explotación agrícola, un almacén de campaña o un negocio de verano concentran su consumo en unos meses. El contrato eléctrico no entiende de eso.
La potencia contratada se paga los 365 días y solo se puede cambiar una vez cada doce meses. Así que el escalón que necesitas en plena campaña lo pagas también en temporada baja.
Y no vale ajustar dos veces al año. Si bajas al terminar la campaña, no podrás volver a subir hasta pasados doce meses, y te encontrarás la siguiente campaña con la potencia corta.
Hay una vía aparte para los picos de campaña: la potencia temporal, que se pide por un plazo concreto, no gasta el cambio anual y vuelve sola al terminar.
Aun así, la decisión de fondo importa más que en una vivienda: es una apuesta a un año.